lunes, 23 de enero de 2012

¿Cuándo acudir a AT? (I)

Podemos encontrar el desarrollo ideal del niño en diferentes guías y material pedagógico. Aunque  siempre hay que tener en cuenta que cada niño tiene su propio ritmo y su desarrollo puede estar condicionado por diferentes factores personales, genéticos, ambientales. etc. sí que hay una serie de signos importantes que debemos observar a la hora de plantearnos consultar con un profesional especializado. Muchos niños que nacen de manera prematura o con bajo peso, ya suelen tener un seguimiento a lo largo de un tiempo; pero otros cuya vida intrauterina y llegada al mundo ha transcurrido de una manera más o menos tranquila pueden presentar, en ocasiones, dificultades que pasan desapercibidas en un primer momento.  Y además de éstos que os traigo hoy aquí, yo añadiría que siempre que haya un estancamiento o retroceso en la adquisición de habilidades, o que una mamá intuya que algo no marcha como debería (creo que la naturaleza dota a las madres de un "rádar" especial para detectar alteraciones en el desarrollo), merece la pena hacer una valoración exhaustiva del niño para iniciar lo antes posible una intervención temprana y poder beneficiarnos de la plasticidad neuronal

Si a los 3 meses:
  • No fijo la mirada.
  • Tumbado boca abajo, no elevo la cabeza del plano ni la giro apoyando al menos los antebrazos en el plano.
  • Tumbado boca arriba, no mantengo la cabeza en la línea media o me llevo las manitas a la boca.
  • No respondo a estímulos sonoros.
  • Tiendo a mantener las manos cerradas con el pulgar atrapado.
  • Presento trastorno de la succión o rechazo continuamente el alimento.
  • Me irrito fuerte y persistentemente sin causa clara.
  • No sonrío en la interacción social.
Si a los 6 meses:
  • No tengo interés en coger las cosas, ni explorarlas llevándomelas a la boca.
  • Tumbado boca arriba, no me llevo los pies a la boca.
  • No muestro curiosidad por el entorno.
  • No utilizo una de las dos manos o una de las dos piernas.
  • No comienzo a enderezarme boca abajo apoyando las manos.
  • No te miro a la cara cuando te comunicas conmigo o extiendo los brazos para que me cojas.
  • No emito sonidos guturales o vacalizaciones recíprocas cuando me hablas.
  • Tengo escaso o nulo repertorio expresivo.
Si a los 9 meses:
  • No me mantengo sentado sin apoyos, ni hago intención de hacerlo.
  • No me volteo, ni me desplazo de ninguna manera por el entorno.
  • No reconozco ni situaciones ni personas que me son familiares.
  • No señalo con el dedo algo que me interesa con intención comunicativa.
  • No comienzo a decir algunas sílabas, ni tengo el gusto de repetirlas.
  • No expreso agrado-desagrado.
  • Tengo dificultades con la introducción de alimentos sólidos.
Si a los 12 meses:
  • No me desplazo para explorar el entorno.
  • No hago el intento de agarrarme para ponerme de pie,  ni aguanto derecho de esa manera, ya bien sea apoyándome en algo o solito.
  • No realizo ningún tipo de pinza con los dedos.
  • No comprendo instrucciones sencillas ("dame", "mira"...).
  • No digo "mamá" y "papá".
  • No respondo cuando me llaman por mi nombre.
  • No comienzo a comer solito, utilizando mis manos.
  • No reclamo la atención del adulto.



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