jueves, 19 de enero de 2012

¿Educación especial o integración?

He aquí la cuestión. Atención Temprana es incompatible con la educación especial, porque se supone que los niños que cursan esta modalidad educativa ya reciben (o deberían recibir) los tratamientos diarios que necesitan. Por lo tanto, los niños escolarizados que llegan a nuestro centro, están en coles de educación ordinaria con o sin apoyos (no siempre el cole tiene apoyos), lo que conocemos comúnmente como integración. Voy a usar en esta entrada el término integración y no inclusión, porque aunque ésta sea el ideal por el que todos tenemos que luchar me temo que por el momento no está implantada de forma real en ningún centro (si alguien tiene conocimiento de lo contrario, que me lo diga por favor). Es frecuente que los papás nos pidan asesoramiento sobre el tipo de escolarización más adecuada para sus hijos, sobre todo cuando desde el cole de integración (o desde la misma escuela infantil) se plantea el cambio a educación especial y la respuesta siempre es motivo de intensos debates en el equipo. ¿Qué os puedo contar desde mi experiencia personal? yo he tenido la inmensa suerte de tratar con adultos que en su día estuvieron en un colegio de educación especial, con niños que van a este tipo de coles y sus respectivos papás, con grandes profesionales que han estudiado la carrera y con gente cercana  muy querida que está formándose para ello. En ningún momento, cuando he estado con estas personas, se me han pasado la cabeza palabras como discriminación o segregación; de hecho, veo bien felices a todos ellos. Esto no quita que ponga el grito en el cielo con un despropósito como el de Palencia (http://pordereito.blogspot.com/2012/01/unos-padres-en-palencia-luchan-en-los.html). También he conocido, por supuesto, malas experiencias en coles de educación especial y malos profesionales de este ámbito. ¿Y qué puedo contar de la integración? pues vivencias de todos los colores. Desde maestros maravillosos, cercanos, implicados y con un alto nivel de compromiso por el trabajo con nuestros niños a otros que no sólo no tienen ni idea, que ya es grave, sino que además tampoco tienen ninguna gana de formarse, lo cual ya me parece hasta inmoral, sobre todo cuando este desinterés total no sólo lo vemos en los tutores, sino también en los propios profesores que deben ser el apoyo directo de nuestros niños. Así que, ¿cuál es mi conclusión? pues que más que la modalidad educativa, al final lo que importa es el nivel de desarrollo personal y profesional de las personas con las que vaya a estar el niño, más que el nombre del lugar en el que esté. Y sobre todo y fundalmente hay que valorar el colegio en el que se vaya a escolarizar, porque aunque dé respuesta a niños con necesidades de apoyo (independiente de si es de educación especial, ordionaria o preferente de alguna patología concreta), no todos ofrecen los recursos que deberían. Por la parte que a nosotras nos toca, siempre intentamos que los papás se sientan apoyados, respaldados y acompañados decidan lo que decidan.  Pero como en este mundo,  todo es según el cristal con que se mira, me encantaría saber sómo lo veis vosotros porque, os puedo asegurar, que es uno de los temas más difíciles que tenemos que afrontar cada día...



5 comentarios:

  1. Desde el punto de vista de los padres te aseguro que la decisión no es fácil y nos tenemos que apoyar en la opinión de los profesionales y aún así no sabes si la decisión que tomas es la correcta hasta que pasa un tiempo.

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  2. ¡¡¡Qué decir de ésta entrada tan interesante... ¡!! :-) que estoy totalmente de acuerdo contigo, no obstante, como da mucho que hablar, voy a aportar mi granito de arena... 

    En primer lugar decir que lo primero que hay que hacer es la valoración del niñ@ (la realiza el EAT “Equipo de Atención Temprana” y/o el Equipo especifico de una patología concreta) y según los resultados de ésta, hacer una valoración (según la/s modalidades educativas recomendadas) de los colegios de la zona dónde vaya a ser escolarizada, para ver si existen los recursos materiales y personales principalmente, para dar respuesta a las necesidades que tiene el niñ@ (Lo ideal es que sea realizada por el equipo que le ha valorado, los profesionales implicados en el tratamiento actual y la familia).

    En segundo lugar, que no hay mejor o peor opción: las dos son opciones muy validas, todo dependerá del niño en concreto, de sus características propias: nivel cognitivo, nivel motor, nivel social, nivel comunicativo, etc., por ello es tan importante la valoración.

    A nivel personal, como primera opción sería la integración "hay que darle todas las oportunidades posibles" y en ésta modalidad es más fácil, pues es la que más se acerca a la educación ordinaria. Por otro lado decir, que la educación especial presenta una calidad y cantidad de atención muy adecuada para los niños que así lo requieren, pues todo está adaptado a esas necesidades. Todo depende, vuelvo a insistir, de las características del niñ@ en concreto.
    Yo intento transmitirles a las familias que "Sea la opción que sea, no pongan etiquetas, sino que piensen que es la modalidad más adecuada para el aprendizaje que necesita su hij@, y eso es lo que importa"

    También quería comentar que ambas opciones pueden ser modificadas en un momento concreto, según la evolución del niñ@, pueden pasar de una a otra si se considera necesario o incluso establecer la modalidad combinada.

    En tercer lugar, voy a hacer una crítica constructiva hablando sobre la profesionalidad de los apoyos de los coles, haciendo un llamamiento a la formación continuada y de calidad.
    Siendo ésta una profesión tan vocacional y motivadora, debemos de estar ahí para ofrecer respuesta a todos los que nos necesiten, ya sean niñ@s, familias y/o profesionales, que para ello nos hemos formado, pero no basta con terminar la carrera, hay que seguir haciéndolo.
    Es complicado coordinarse con los apoyos de los coles pensando que la línea de trabajo va a ser la misma y acabar dando un “minicurso” de estrategias y metodología en necesidades educativas especiales...
    Empecemos nosotros luchando por la inclusión “hay que modificar el sistema escolar para que responda a las necesidades de todos los alumnos, en vez de que sean los alumnos quienes deban adaptarse al sistema, integrándose a él”, nosotros somos parte de ese sistema escolar.
    Cada niñ@ tiene unas necesidades diferentes y especificas, unos necesitan la adaptación del material, otros de la tarea, otros de ambas, etc…
    “Si solo dispongo de un martillo, acabaré tratando a todos como un clavo”.

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  3. Estrellas en la Tierra: gracias por pasarte y dejar tu granito de arena, que sé que habla desde la experiencia. Siempre parto de la base de que no es una decisión nada fácil, lo importante es valorar lo mejor para toda la familia. Un beso.

    Abrazzitos: da gusto leerte. Suscribo todas y cada una de tus palabras. Muchas gracias por la aportación. Sabes que tienes mi blog a tu disposición siempre que quieras.Un abrazo.

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  4. Respondo algo tarde pero para corroborar que depende de las personas y no del cartel del centro, cuento una anécdota reciente: Mi hijo escolarizado en un centro de integración preferente. Nos llama el ptsc (lo pongo en minúscula a propósito) para hacer la valoración por cambio de etapa. Comienza la entrevista preguntando si nuestra calle era tal, nuestro código postal cual y nuestro teléfono pascual. Creemos que se ha equivocado de expediente le decimos ya que nada coincide. Comprueba el nombre y es correcto. NOS ESTABA PREGUNTANDO LA DIRECCIÓN Y TELÉFONO DE SU PROPIA OFICINA, LA DEL EQUIPO, LA QUE PONÍA EN EL MENBRETE. Y no cuento más porque una muestra vale.

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    Respuestas
    1. Como diría mi cuñado, fantabuloso...así nos va. Pobres niños en manos de incompetentes en puestos de responsabilidad. Me pongo mala...
      Un abrazo grande para J.

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