jueves, 9 de febrero de 2012

Los mejores maestros, los niños

Con motivo de mi entrada de ayer, Trax comentaba que somos los adultos los que muchas veces tenemos los prejuicios, los niños no ven las diferencias y son los que verdaderamente acompañan, ayudan e integran. Estoy totalmente de acuerdo con ella y además, cuando lo leí, me vino a la mente la última coordinación que hemos tenido con el cole de uno de nuestros pequeños. Nos pusimos en contacto con su profesora y su PT (Maestra de Educación Especial o Pedagoga Terapéutica que da apoyo dentro o fuera del aula a los niños con necesidades educativas especiales) para hablar sobre la metodología de trabajo con A., ya que, aunque ha avanzado en muchos aspectos, sus dificultades sensoriales  (lleva audífonos) muchas veces le limitan la participación en los aprendizajes académicos. Primero tuvimos que explicarles cuál era el objetivo de nuestra reunión porque, sorprendentemente, era la primera vez que se reunían con las profesionales de un Centro de Atención Temprana (es más, la profesora era la primera vez que tenía un niño de integración, no sé si el hecho de que fuera un cole de pago tendrá algo que ver a la hora de que limiten el acceso a niños con necesidades de apoyo...) y aunque no ha sido de las coordinaciones más tensas que he tenido, tampoco sacamos mucho provecho, la verdad. Básicamente recogimos lo mismo de casi siempre, muchos niños, pocos recursos, no nos dan la formación necesaria, quizá estaría mejor en educación especial (no tenían ni idea de que hay coles de integración preferentes para niños con problemas auditivos, cosa que no me sorprendió de la profesora, pero de la PT...), yo soy PT pero no soy maestra de Audición y Lenguaje (toma, ¡y yo tampoco! pero aunque soy Terapeuta Ocupacional, sé perfectamente lo que es un pictograma y formas de estimular la comunicación y el lenguaje y si no lo sé, pues me busco la vida, ¿no?), así a primaria no puede pasar, bla, bla, bla...Nos ofrecieron la posibilidad de verle en el patio y fuimos encantadas, con la esperanza de sacar algo útil de aquella mañana. ¿Cómo explicaros? creo que el patio de una cárcel ofrece más diversión que aquél. Según nos dijo la PT, no tenía arena para que los niños no se la metieran en los bolsillos y no ponían mobiliario infantil para que no se cayeran (¡!). Cuando la profe nos dijo que A. se dedicó los primeros meses de colegio a lanzarse por las escaleras porque era la única posibilidad que tenía de estimular su sistema vestibular, me pregunté si no debería dedicarme a otra cosa que me diera menos quebraderos de cabeza. Pero en ese momento, vi a nuestro pequeño A. y a sus compañeros de clase tan felices que encontré motivos para la esperanza. Nos comentó la profesora que desde el primer día de colegio, los compañeros habían acogido a A. sin ningún tipo de problema. Está totalmente integrado, lo respetan, lo quieren y lo ayudan en todo lo que necesita. Pude dar fe de ello. Durante el recreo A. tuvo problemas con la cremallera de su abrigo. Aunque todavía tiene muchísimas dificultades para expresarse verbalmente, se las ingenió para pedir ayuda a uno de sus compañeros mientras se ofrecía a sujetarle el bocadillo. ¿Creéis que el amiguito le contestó que son muchos niños, que no tiene recursos para arreglar cremalleras, que así nunca va a pasar a primaria y que él es niño y no costurero? Pues no, claro que no. Pacientemente y aún siendo consciente de que A. le estaba comiendo descaradamente el bocata (que tiene problemas sensoriales pero está muy espabiladito en otros aspectos el muy pícaro), su compañero se dedicó a arreglarle meticulosamente el abrigo durante todo el recreo. Cuando lo tenía listo se lo devolvió con una sonrisa de complicidad y a jugar juntos tan contentos. Me parece a mí, que mucho tenemos que aprender todavía los adultos de esos maravillosos locos bajitos...


13 comentarios:

  1. Tenemos muchísimo que aprender.
    Tengo una primita con síndrome de down. Cuando empezó el cole, era la reina de la fiesta en su clase, estaba encantada con los niños y los niños con ella. Pero hubo alguna madre, que no le hacía gracia. Y una en concreto, que de muy malas maneras, separó a su hija de mi prima y le dijo a mi tía que la dejaran en casa o que la llevara a un colegio para retrasados...
    Afortunadamente hay mucha gente muy concienciada y respetuosa.
    Un besito.

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  2. Me lo creo todo, Trax. Yo hace unos años estaba de voluntaria con unos chicos que tenían discapacidad intelectual. Estaban bebiendo en una fuente y una señora mayor se fue espantada de allí diciendo que iban a contaminar el agua. Increíble que estas cosas sigan ocurriendo en pleno siglo XXI...aunque yo, no pierdo la esperanza...Un abrazo guapa.

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  3. Totalmente de acuerdo, los adultos somos los obtusos...Y vaya tela lo que comenta Trax de su primita (y lo que explicas tú de la fuente). Me gusta que digas que no pierdes la esperanza, porque hay días en que yo alucino tanto con el personal que me quedo medio mustia...Un besote!

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    1. Lo malo es que estas cosas son tan increíbles que muchas veces te pillan desprevenida y me quedé bloqueada, no daba crédito. Si hoy me volviera a pasar, te puedo asegurar que la señora no se iría de rositas. Un beso.

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  4. Totalmente de acuerdo con tu post pequeña!

    creo que además de todo lo personal que nos ofrece nuestro equipo de trabajo, profesionalmente considero que intentamos estar a la altura y tenemos una actitud empática con todo lo que rodea a los niños, y cuando suceden estas cosas con personas de referencia educativa...a mi me dan ganas de ggggrrrrrrrrr!!!

    Las situaciones de discriminación no tienen nombre...quizás son esas personas las que deberían estar en su casa o en un centro de personas sin sentimientos ni educación...

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    1. Mucho nos queda todavía por recorrer compañera, pero no nos rendiremos. Un besito.

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  5. fuuff Raquel!! me he quedado de piedra con esas "peaso" profesionales... que pena me da que haya gente así...
    y lo del patio... que no le ponen mobiliario para jugar, para que no se caigan!! estamos locos o que!!
    menos mal que hay personas que no se rinden, y siguen luchando y aprendiendo de esos locos bajitos ;)

    no perdamos la esperanza. un beso

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    1. Como en todos los ámbitos, afortunadamente, también hay excelentes profesionales que lo dan todo por nuestros peques. Pero claro, ésos no hacen daño. No la perderemos. Un abrazo.

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  6. Yo creo que lo mejor para favorecer la integración es la naturalidad. Los niños lo viven sin prejuicios. El "tete" ayuda a su hermana a lavarse los dientes y para él es lo más natural y normal del mundo.
    Si es que tenemos que aprender muuuucho de los niños.
    Besos y no te desanimes.

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    1. Da mucha penita, sobre todo cuando ves que a veces no es una cuestión de recursos, sino de actitudes. Un besito grande para súper "tete".

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  7. Los adultos ponemos nuestros prejuicios donde los niños jamas los verían.
    Deberíamos aprender de ellos, la pena es que nosotros, los mayores, somos el ejemplo para ellos y que ejemplo damos muchas veces...
    Gracias por la entrada, me ha gustado leerla.

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    1. Tienes toda la razón, Maribel. Gracias por pasarte y seguirme. Un beso.

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  8. Hola chicas
    una vez más gracias por este blog muy interesante.
    Estoy de acuerdo con Maribel, el problema es la educación ¡de los adultos!
    Por esto me parece tan importante encontrar estas palabras en los blogs y compartir nuestras idea: quiere decir que dentro de xx años nuestros hijos no serán personas sin educación porque nosotras lo habremos criados con prejuicios.
    Los niños en sí NO tienen prejuicios, por esto tenemos que ser los padres a quitarnos los prejuicios que tenemos y viviremos mejor, no sólo ahora como personas, sino que criaremos nuestros hijos en el respeto y le aseguraremos unas bases sólidas para una vida feliz ... y para un mundo, quizás, mejor.

    Abrazos a todas.
    Gracias una vez más por tus reflexiones.

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