miércoles, 22 de febrero de 2012

Masaje Infantil (I)

Uno de los cursos que más me han llenado personal y profesionalmente en mi formación de Atención Temprana, ha sido el de Educadora de Masaje Infantil que imparte la Asociación Española de Masaje Infantil (AEMI). Es un curso muy recomendable para cualquier persona que trabaje con niños, no sólo por la cantidad de beneficios que le aporta al niño (estimula  todos los sistemas, fortalece el vínculo afectivo, alivia molestias y dolores, relaja...)  y a sus padres, sino que  además, si conocemos el desarrollo sensoriomotor normal, nos brinda una magnífica oportunidad para observar y discriminar de forma precoz posibles alteraciones. Hay que tener en cuenta que el tacto es el primer sentido que se desarrolla y las caricias son un idioma sin palabras que refuerza el vínculo afectivo entre el niño y sus papás. El contacto físico permite al  niño adquirir una mayor conciencia de su cuerpo, aumenta la confianza que tiene en sí mismo  y le produce un mayor bienestar y tranquilidad. De hecho, hasta comienzos del siglo XX, en los orfanatos estadounidenses, moría el 90 por ciento de los niños antes de llegar al primer año de vida, pese a tener cubiertas sus necesidades de alimentación e higiene. Los médicos repararon en que el problema podía derivarse de una posible falta de ternura y solicitaron al personal que mimara a los pequeños como si fueran sus hijos. La sorpresa fue mayúscula...Caricias y abrazos redujeron la mortalidad en un 10 por ciento. ¿La explicación? Los niños se sirven del contacto físico para sentirse seguros. A través de sus receptores táctiles, su organismo segrega sustancias beneficiosas como las endorfinas (que les transmiten sensación de confianza y bienestar) y neurotransmisores como la serotonina que les permite sentirse más relajados y felices. Por todo ello, actualmente distintas instituciones y asociaciones relacionadas con la salud, recomiendan para los recién nacidos sanos y sin problemas de reanimación, dejar al bebé con su madre piel con piel el mayor tiempo posible. Este método llamado "Canguro" también resulta de gran utilidad en los prematuros. Además, se ha estudiado que los niños que han disfrutado de caricias y abrazos son adultos menos agresivos y violentos. En el caso de los niños de AT, ese contacto físico con el niño es primordial porque le da a los padres muchísima competencia, sienten que por fin pueden participar en los cuidados del niño aportándoles algo beneficioso con sus propias manos y que la mejoría de sus hijos no depende exclusivamente de un profesional. Así que, no sólo los niños que tienen un desarrollo típico pueden beneficiarse de esta extraordinaria técnica de nutrición afectiva, sino también todos aquellos niños que por sus antecedentes pre, peri o postnatales, tienen mayores posibilidades de presentar déficits neurológicos: niños con crecimiento intrauterino retardado, prematuros, etc. 
Si no tenéis oportunidad de hacer el curso, os recomiendo el libro de Vimala Schneider Masaje Infantil: guía práctica para el padre y la madre. Es muy completo, sencillo, con muchas fotos explicativas y tiene capítulos específicos para niños con necesidades especiales. Aunque al principio pueda parecerle difícil a muchos padres, en poco tiempo se sentirán más seguros y convertirán el masaje en una experiencia única y enriquecedora tanto para ellos como para sus hijos. 


6 comentarios:

  1. guau!! me lo apunto a la lista de cursos a realizar después de la carrera. qué buena pinta tiene!!
    de momento, buscaré el libro que nos dices. un besito

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    1. Muy recomendable. Ya me contarás qué te parece el libro. Un beso.

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  2. Gracias por el libro que nos recomiendas y la información que has compartido.
    Me parece fundamental el contacto físico con los niños por todo lo que nos has contado.
    Saludos.

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    1. De nada Maribel. Es esencial, a veces no le damos la importancia que merece. Un besito.

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  3. Si me permitis os recomiendo uno que a mi particularmente me encanta: "Shantala" de Frèdèrick Leboyer.
    Las fotos son todo ternura.
    ¡¡Ay, ese Ami tomake" que sigue sonando en mi casa de vez en cuando y que te debemos a ti!!

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    1. A mí de Leboyer me apasiona el libro de Nacimiento sin Violencia, otro de los imprescindibles. Gracias por la aportación y por el recuerdo. Un abrazo grande.

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