miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los terapéuticos procesos de duelo

Hoy toca título en plural para una experiencia muy individual. Cuando se imparte en los cursos de formación "el proceso de duelo" se estudia de una manera muy esquemática y parcelada para que resulte más pedagógico. Pero lo cierto es, que hasta que no trabajas con muchas familias, no eres consciente de lo realmente complejo y diferente que puede ser para cada una vivenciar su propio proceso de duelo.

Todos hemos sufrido alguna pérdida personal, material o espiritual, a la que ha acompañado posteriormente un duelo más o menos largo y que suele pasar por las conocidas fases de negación (esto no puede estar pasando), ira (¡¡esto no puede estar pasándome a mí!!), depresión (cómo puede estar pasándome esto, por favor que se pare el mundo) y aceptación (esto está pasando, el mundo no se va a parar y cuanto antes vuelva a él, mucho mejor).

Por tanto, podemos intentar imaginar que si un niño llega al mundo directamente desde la mente y el corazón de sus papás con toda la idealización que ello conlleva, lo último que espera su entorno más cercano, es encontrar alguna alteración en el desarrollo que haga estallar por los aires las expectativas de felicidad que ya estaban depositadas en ese ser.

Suelen decir los profesionales de la salud mental, que un duelo normal (qué poquito me gusta esta palabra para calificar experiencias vitales) puede durar aproximadamente un año y que se transforma en patológico (ésta me gusta menos todavía que la anterior), cuando se prolonga más allá o interfiere significativamente en las actividades cotidianas.

¿Qué encontramos habitualmente en Atención Temprana?. Pues que la división entre las cuatro etapas no está tan clara o discriminada, sino que determinados acontecimientos van a suponer también pequeños duelos dentro de otro más global y general y que éste a su vez, va a estar muy condicionado por diversos factores como la estabilidad que tenga la pareja, el apoyo social, la presencia o no de otros hijos, los desafíos que tenga el niño por delante, la forma en la que se les den las informaciones, etc. Es decir, que dentro del proceso de asimilación más profundo que va a durar probablemente toda la vida, los papás van a tener que afrontar en muchos casos cambios frecuentes que impliquen el uso de determinados productos de apoyo, reformas de la casa, adaptación del coche, variación de modalidad educativa...

Además, a diferencia de otros duelos, éstos en particular van a tener un impacto no sólo en los progenitores, sino también en los abuelos, los hermanos, los tíos y en general, en cualquier persona que tenga un contacto directo o un vínculo especial con la familia. El caso de los hermanos, que a veces son los grandes olvidados de la historia, hay que cuidarlo especialmente ya que en ocasiones se les omite mucha información por pensar que no se enteran de nada y es más bien todo lo contrario. Los niños pequeños son tremendamente sensibles a los sentimientos que se mueven en el ambiente. Me contaba una mamá la semana pasada que habían comprado unas estrellitas fosforescentes a su hija, una preciosa bebita de diez meses a la que tratamos desde hace poquito, para estimular su percepción visual. Parece ser que cuando las colocaron en la habitación que comparte con su hermano de dos años y medio, él se sobresaltó terriblemente y desde entonces no ha querido volver a dormir en su cama (se refugia en la de los abuelos, a pesar de haberlas retirado de manera fulminante el mismo día). Me preguntaba la mamá preocupada por la reacción exagerada y con cierta lógica, si sería buena idea llenar la casa entera de estrellas menos la habitación infantil, para que el hijo volviera a su cama. Al margen de que es un niño sociable sin ningún tipo de dificultad que en un momento dado se ha asustado con las estrellitas como podía haberlo hecho con unos petardos, le dije a la mamá que, sumando otros detalles que me comentaba, quizá ésta era la manera de demandar una atención necesaria o un abrazo de cariño, porque ahora la familia entera estaba volcada con la niña muchas horas diariamente y nadie se había sentado con él a darle una explicación adaptada a su edad sobre lo que estaba ocurriendo.

Esta sola anécdota ya nos hace tomar idea de la dimensión que adoptan estos procesos de duelo y de la ayuda extraordinaria que van a necesitar unos papás que están en todo el derecho del mundo de SENTIR. No es malo sentir emociones. Es completamente lícito sentir rabia, tristeza, impotencia... Lo importante es saber gestionar esas emociones siendo realistas, pero sin perder nunca la esperanza. Para ello, creo que los profesionales (y allegados) lo mejor que podemos hacer es, precisamente, generar espacios de escucha activa y respetar los tiempos de adaptación de cada uno, para que los protagonistas implicados en estos duelos puedan expresarse sin miedo a ser juzgados. Y esto es importante, no sólo desde el punto de vista de la Psicología, sino en cualquier área que intervenga con ese niño, porque su participación exitosa en todas las ocupaciones que le corresponden, va a depender en gran medida del equilibrio emocional que tengan sus padres. Si les perdemos a ellos, ya podemos trabajar mucho con el niño que no vamos a avanzar absolutamente nada.

Somos un equipo. Estamos juntos (¡mucho!) en esto. Por eso, a pesar de su intensidad son procesos de duelo terapéuticos, gracias al enriquecedor aprendizaje colectivo que conllevan. Todos mirando en la misma dirección, contemplando el mismo horizonte... o al menos intentándolo.

Foto de A., pareja de nuestra logopeda, E.

41 comentarios:

  1. Uff, qué duro tiene que ser. Ais, qué luz tienes maja!!!

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    1. Te prometo que hay días que no consigo encontrarla, pero comentarios como el tuyo consiguen encenderla. Gracias :)
      Un abrazo grande.

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  2. Una entrada interesantisima! A mi me dijeron que un duelo dura dos años, aunque el primero es el más duro.
    Tiene que ser durísimo para un niño pequeño, ver como su hermanito acapara todas las atenciones.
    Un beso gordo!!

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    1. Yo también lo he escuchado, que en el primero aún perdura un poco el shock y en el segundo empieza a asimilarse. Aunque creo que la teoría va por un lado y los sentimientos reales por otro.
      Los hermanos necesitan dosis extra de cariño y explicaciones. Son además, los que más protegen, quieren y estimulan de manera natural a nuestros niños.
      Un abrazo.

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  3. Que verdades dices Raquel
    Estoy de acuerdo contigo y cuanto entiendo lo que expresas;a veces viene bien reflexionar sobre estos pensamientos!!
    besos

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    1. Es un tema que me da muchísimo respeto, pero sentía que debía escribir sobre ello.
      Un beso.

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  4. Que bien explicado Raquél, cada uno estamos inmersos en nuestras propias vivencias y nos olvidamos de otras realidades dolorosas como las que cuentas. Además se habla mucho del duelo por la muerte de un ser querido, pero no del duelo de estos cambios indeseados a los que te enfrenta la vida.

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    1. Lo cierto es que vivimos en una sociedad en la que el dolor nos incomoda y tendemos a llenarlo de palabras vacías y juicios crueles sin pararnos a pensar en el sufrimiento que puede estar experimentando el otro. Los niños de cuatro años ya juegan a "papás y mamás", lo que nos da idea de que el deseo de ser padres va muy dentro de nosotros toda la vida. Tiene que ser durísimo reconstruir tantos sueños...
      Un beso Madrid-Senegal.

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  5. Recientemente he leído "El sentido del Vivir en el Morir" y habla de lo que nos cuentas, me pareció interesante, teniendo en cuenta que no es un tema que conozca especialmente. In abrazo

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    1. No lo conozco, pero si tú lo recomiendas, seguro que vale la pena.
      Besos mil.

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  6. Me ha parecido una entrada muy interesante porque a veces cuesta ponerse en el lugar de los demás, tiene que ser muy duro para todos. Mucho ánimo y suerte. Un beso

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    1. Creo que el tema de la empatía y de la educación emocional es la asignatura pendiente de todos.
      Un besito para ti también.

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  7. Todo acontecimiento nuevo, inesperado, traumático y por supuesto, muy alejado a lo que esperábamos, nos cuesta mucho poder aceptarlo, poder vivir con ello, más aún, y principalmente si se trata de un hijo, por eso me parece muy interesante todo lo que cuentas y lo importante de poder trabajar todos a una, en la misma dirección y contando con el apoyo unos de otros, sobre todo los padres para poder llevarlo de la mejor manera posible afrontando con fuerza el nuevo cambio.
    Hacéis un trabajo increíble.
    Un fuerte beso.

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    1. Me importaba mucho tu opinión, Mª del Mar, porque sé que conoces en tu propia piel muy bien de lo que hablo. También es importante saber aceptar nuestras limitaciones personales y profesionales, no puedes ayudar a quien no quiere ser ayudado. Créeme si te digo que todos los días me pregunto si lo estamos haciendo realmente bien o si estamos a la altura...
      Un abrazo grande, grande.

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    2. Estoy segura de que lo hacéis/ lo haces realmente bien y estáis/ estás más que de sobra a la altura, porque como tú has dicho, lo haces por vocación y creo que eso ya es el 50% del trabajo y se tiene que notar a la fuerza la entrega y la ilusión con la que realizas tu trabajo.
      Un beso.

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  8. Qué duro tiene que ser tu trabajo... No veas cómo admiro a las personas con esa capacidad de entrega. Un besote y felicidades!!!

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    1. Hay momentos duros y muchos de gran felicidad. Es pura vida en definitiva. No hay nada admirable, de verdad, sólo vocación y trabajo. Nosotras lo hemos elegido y te aseguro que recibimos más de lo que damos :)
      Un besazo.

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  9. aquí encuentro explicación a mi pregunta de por qué están tan de moda los manuales para padres o los manuales escritos por padres, sobre todo. Y es que es donde encontramos esa pizca de humanidad que no hay en la teoría, que si bien la teoría está escrita en base a la práctica, el leer y sentir varias experiencias personales nos hace crearnos nuestra propia teoría con toque emocional y si sabemos ponerla en práctica hace que seamos capaces de analizar la situación de forma empática, crítica y coherente. Qué buena entrada! :)

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    1. Como bien dices, teorías hay mil, pero nada se aprende mejor que lo que uno mismo vive y siente. Es un proceso muy personal y único. También te digo que por mucho que estudiemos, es el contacto estrecho con la realidad de cada día, el que te hace crecer profesionalmente y como ser humano. Gracias Arantxa.
      Un beso, compañera.

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  10. un tema dificil y en el que nos “entrenan” demasiado poco creo, parece que las cosas negativas es mejor “esconderlas” o “ignorarlas” hasta el momento en que no queda otra, y al contrario a mi posts como este, en el que se comparte informacion y se trata de hablar con empatia y sinceridad sobre el tema, me parece el mejor abordaje. Me admira tu labor y la del equipo, y lo mucho que ayudais a la gente. Un beso

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    1. ¡Claro! Parece que lo "normal" es estar feliz de la vida y súper happy pase lo que pase, que no está permitido enfadarse o estar triste. Ya desde pequeñitos nos aleccionan con "no llores", "no pegues", "no grites", no, no, no... ¿Y qué pasa? que llegamos a adultos, la vida nos da un palo y reventamos por dentro de tanto contener. Es injusto y muy poquito saludable. Escuchar, empatizar, respetar... tanto trabajo personal por hacer todavía... Gracias por pasarte.
      Un beso.

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  11. Me ha encantado esta entrada porque al ver esas fases me he sentido muy identificada. Yo creo que a veces puedes estar en la fase aceptación y tener un día de negación en medio, creo que es normal.
    Me ha gustado saber más sobre ello. Gracias.

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    1. Sí, es más bien un continuum, en el que se transita con más o menos entereza. Al final todo pasa y si no es así, lo importante es saber pedir ayuda. Estamos en todo el derecho de sentirnos desbordados de vez en cuando.
      Un besito y ánimo.

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  12. Nunca había leido algo sobre el duelo, tan bien explicado, muchas gracias. Verás, mi bichito fue prematura, y aunque no tiene secuelas y es una niña que en su desarrollo va perfectamente, no quita que la primera vez que la viera sientiera cosas que no creí que iba a sentir jamás. Cuando me dijeron que iba a nacer ya, pues nada, pensé.....un poco antes de lo esperado, pero nada mas, y ojo!! yo sabía lo que podía pasar, y lo que me iba a encontrar. Pero una cosa es verlo en padres a los que tratas y otra muy diferente que te toque a tí. Bueno a lo que iba. Cuando la vi por primera vez no sentí eso que todas las madres dicen que sienten, no sentí que era mi hija hasta que no nos fuimos a casa. Yo no quería bajar a neonatos, no queria cogerla y mucho menos darle el pecho, estaba en duelo totalmente. Pero eso no lo supe hasta que no lo he analizado después de que pasara todo. Desde entonces me he dedicado sobre todo a trabajar con prematuros, y trabajo mucho con los padres porque sé lo que sienten y como puedo ayudarlos. Nada mas, era mi pequeña aportación a tan gran articulo.

    Un besete

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    1. Muchas gracias por una aportación tan valiosa. Se siente que sabes muy bien de lo que hablas. Estoy segura de que los papás con los que tratas tienen mucha suerte de poder nutrirse de con todo tu aprendizaje personal. Como bien dices, no necesariamente tiene que haber alteraciones en el desarrollo o riesgo de ellas para tener que elaborar un duelo. Me alegro de que tu hija esté fenomenal. Los prematuritos son una de mis debilidades :)
      Un abrazo.

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  13. El proceso de duelo es uno de los temas que más me toca trabajar, en todos los sentidos. Hay mucha literatura y yo adoro algunos cuentos preciosos, aunque todos sabemos qué es. Suelo ver más que nada negación, y la comprendo, por eso siempre dejo que se desahoguen y se caguen en todo lo que puedan, he descubierto que eso es muy terapéutico y acabamos riendo.

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    1. Creo que lo más difícil es la negación, porque la rabia se puede canalizar y la depresión tratar, pero el primer muro es el más difícil de derribar. Tiempo al tiempo y mucha comprensión.
      Un besito.

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  14. Madre miaaaa.....la palabra duelo es horrorosa,pero creo que no se termina tan facilmente.Por mucho que asumas.todo son retos.Aceptas que tu hijo lleve otro proceso diferente al resto,que necesite cuidados especiales,pero asumirlo y el dia a dia es otra cosa.es para siempre.porque despues de un reto vendra otro....
    La hermana del rubio,mi princesa ,lo paso muy mal.y aun lo sigue pasando.
    Nos queda mucho por delante,pero el rubio esta en el.mejor equipo que se puede estar,en el del amor...de su familia y desde luego el vuestro,que no os cambiamos por nadie.muaccc

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    1. Tienes razón, el amor es la mejor terapia del mundo con diferencia. Vosotros sí que sois admirables de verdad. Ya sabes que aquí al rubio y a su madre los queremos muchísimo.
      Un besito y feliz finde.

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  15. Para alguien en proceso de duelo no hay nada como dar con una persona empática, que la consuele y aliente al mismo tiempo. Y tú, corazón, aparte de una excelente profesional, eres esa persona.
    Un abrazo grande.

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    1. Ufff... es difícil, hay una frase que dice "saber cuándo retirarse es tan importante, como saber cuándo insistir"; yo sigo buscando el equilibrio, no sé si lo encontraré algún día. De todas formas gracias por la confianza :)
      Un besito.

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  16. Hola guapísima!! Pues jolín, me ha parecido una entrada interesantísima y que además ver que el duelo llega mucho más allá que la pérdida de algún ser querido (o animal o algo así). Nunca me lo había planteado de esta manera, pero la verdad es que tiene sentido.

    Olé por lo bien que lo haces, me encantaría tenerte cerca cuando tenga a mi peque al lado (aunque seguro que te necesitaba más la mamá ajjajaj). Un besazo preciosa, me encanta leerte y ver cómo haces tu trabajo...

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    1. Sí, lo cierto es que los procesos de duelo son muy delicados.
      ¡Jajaja! Seguro que no me necesitas para nada. Ellos vienen programados para ser amados y saben todo lo que tienen que hacer. Vas a ser una mamá maravillosa.
      Un beso.

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  17. Aflicción, un dolor físico y moral que no podemos evitar momentáneamente, pero que sí encausar y "digerir". Todas y todos lo pasamos, nadie se libra de contratiempos inesperados o tal vez indeseados. Tu entrada es para desarrollarla con creces, ya que se puede ver desde tantísimos puntos de vista, y estoy muy de acuerdo en que son experiencias únicas, unipersonales. Las generalizaciones hacen que no nos valgan mucho las experiencias ajenas y las teorías.
    Hay que atender a todas las partes en los casos que sueles tratar en tu trabajo, y como bien dices si los padres "no salen del pozo", y no atendemos a los allegados (hermanos, abuelos, tíos...) , la verdadera afectada será esa personita que no se adapta a nuestros sueños.
    Es muy duro, y es una de mis experiencias de trabajo con personas adultas con discapacidades, que cuando se le pregunta, a una por ejemplo, que qué piensa ella que su madre espera de ella, la contestación es: "que me muera yo antes que mi madre".
    Señores y señoras teóricos, ¿un duelo dura un par de años?. Hay casos en que cada día comienza de nuevo, y muchos.
    Lo mismo que hay superaciones "imposibles".
    Un millón de ánimos terapeutatemprana.

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    1. Completamente de acuerdo en cada palabra y en cada sentimiento. Qué duro y qué real lo que cuentas de los chavales. Creo que lo más frustrante de un duelo es que todo el mundo a tu alrededor se permita el lujo de decirte cómo lo tienes que llevar. Esos ánimos llegan y se quedan conmigo. Gracias de corazón.
      Un beso grande.

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  18. Una entrada muy interesante... Aprender a convivir con el duelo, asumir que debes seguir viviendo pese al dolor, para mi ha sido lo más difícil... Y tienes toda la razón, cada duelo en cada persona es único... Explicar a los más pequeños una pérdida me resulta muy difícil, pese al material disponible....

    besotes!

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    1. Creo que llegados a ese punto, aunque es el más duro, es cuando realmente el duelo se ha completado. Curiosamente, los niños suelen gestionar mejor las pérdidas que los adultos, quizá porque no están tan "apegados" al pasado o al futuro y viven intensamente el presente, no lo sé. Sería algo interesante para reflexionar.
      Un besito.

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  19. Madre mia, que buena entrada, que bien expresado.
    La verdad es que mi hija tiene 13 años, hace años no se hablaba de esas cosas, pero yo senti rabia, ira y por supuesto no queria creerlo, era imposible que le pasara a mi hija. Gracias a los terapeutas que la atendián, yo me podia desahogar porque no queria que mis padres y hermanas vieran lo mal que estaba.
    Es cierto, que me puse rápidamente las pilas, pero durante años tuve mis "momentos bajón" al principio cada dos meses, luego cada cuatro, luego cada seis y al final uno al año (durante tres dias lloraba y lloraba sin consuelo, solo queria llorar, al cuarto me volvia a poner manos a la obra) eso ha ocurrido hasta hace tres años; yo creo que superarlo, realmente, no se supera nunca pero se aprende a vivir con ello, y a ser feliz; y aprendes a disfrutar con tu hija y de tu hija de otra manera.

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    1. Muchas gracias por acercarte a este espacio y compartir tu experiencia. Nadie puede sentir el dolor de los demás, pero sí podemos comprenderlo, contenerlo, consolarlo... Me quedo sobre todo con tu mensaje de esperanza. Se puede y se debe ser feliz a pesar de todas las circunstancias.
      Un abrazo muy grande para las dos.

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